Scutta

Estrellas

Detrás de Cada Sueño Hay Sacrificios

Ser deportista de alto rendimiento significa para mí mucho más que practicar un deporte. Supone dedicar muchas horas de entrenamiento, esfuerzo, sacrificio para alcanzar mis objetivos y mejorar cada día. Además implica disciplina, constancia y aprender a afrontar tanto las victorias como las derrotas. También requiere cuidar mi alimentación, descanso y mi salud, además de mantener una actitud positiva. A veces tengo que renunciar a tiempo libre o a otros planes, pero todo forma parte del compromiso de echo lo asumo con responsabilidad.

Como deportista quiero superarme, aprender de mis errores y no rendirme ante las dificultades. Se que es un camino exigente, pero también me ayuda a crecer como persona, a conocer mis límites a sentir satisfacción por todo lo que soy capaz de conseguir con esfuerzo y dedicación.

Pero sobre todo, significa aprender a renunciar algunas veces a cosas que otras chicas y jóvenes pueden disfrutar con normalidad. Juego voleibol desde los 7 años de edad y confieso que nunca he sentido que esas renuncias sean un castigo, las veo como parte del camino hacia algo que realmente quiero conseguir.

Mi Familia es Maravillosa

 En este camino hay algo que jamás podría dejar de mencionar, mi familia. Mis padres son el soporte de esta aventura en el voleibol, ellos siempre me apoyan en cada entrenamiento, en los  torneos, en cada recuperación y en cada momento difícil. Desarrollar este deporte requiere; tiempo, esfuerzo, dedicación, disciplina y mucho esfuerzo para lograr los objetivos. Como saben, también hay momentos para compartir, fue en mis vacaciones que mi familia decidió realizar un viaje y vivir la experiencia en un crucero, detalle que guardo en mi corazón.  

Podría parecer simplemente un viaje, pero para mí significó mucho más. Fue una pausa para disfrutar, conocer nuevos lugares y compartir con las personas que han estado conmigo desde el primer día de entrenamiento. Fue también una manera de recordar que, aunque el deporte exige disciplina y sacrificios, la vida está hecha de momentos que debemos valorar.

Este viaje no fue el resultado de tener una vida fácil. Fue un momento de celebración después de muchos días de esfuerzo. Sé que todavía queda un largo camino por recorrer, muchos entrenamientos, partidos, aprendizajes, derrotas y victorias. No sé exactamente hasta dónde me llevará el voleibol, pero sí sé cómo quiero recorrer ese camino: con disciplina, humildad, gratitud, pasión porque aprendí algo desde pequeña:

Los sueños no se consiguen solamente deseándolos, se construyen todos los días, incluso cuando nadie te ve, detrás de cada punto que intento conseguir en un campo de juego. También está mi familia que decidió creer en mi y una historia que todavía se está escribiendo.,

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